Experto del CEAZA, Dr. Cristián Muñoz admitió que sólo en La Serena precipitará más del 80 % adicional de lo que llueve en La Serena.
Las proyecciones del fenómeno climático pronosticado donde en algunos sectores precipitarán más de 200 milímetros, hay quienes traen a la memoria el intenso temporal que enfrentó la Región de Coquimbo en 1997 y que provocó el colapso del pueblo de Islón y que estuvo a punto de provocar una tragedia y dramático aluvión en el sector de El Almendral, valle de Elqui. En este aspecto, el modelador estadístico del CEAZA, Dr. Cristián Muñoz, admitió que el que se vivirá en esta oportunidad es aún más extremo, “tanto así que representa más del doble de lo que precipitó en cualquier evento que hubo para el evento extremo del Niño de 1997, en ese evento, el ejemplo más claro fue el aluvión que ocurrió en la zona de Vicuña (…) El evento de 1997 tuvo el impacto más importante en la zona de El Almendral que dejó personas aisladas en la zona de Rivadavia y Vicuña, para ese evento del aluvión de El Almendral llovieron en total 108 milímetros para tener un orden de magnitud en este evento en particular en La Serena, se esperan alrededor de 140 milímetros”. El experto reconoció que se trata de “más del 80 % adicional a lo que precipita en la comuna”.
Sobre las variables que potencian las precipitaciones pluviométricas, el Dr. Álvaro Salazar Climatólogo regional del CEAZA destacó que El Niño por si solo establece el escenario, “que está orientado a la precipitación. Es el escenario de fondo y sobre este escenario se posiciona los actores que son los que realmente modulan los eventos particulares de precipitación. En este caso el que prácticamente el autor protagonista en esta obra de teatro cuyo escenario lo dispone el niño es la Oscilación de Madden-Julian (MJO) que está en fase siete, pasando a fase 8 con amplia amplitud y bastante configurado lo que ha demostrado y los datos históricos dicen es que están muy asociados y fortalecen los efectos que tiene el Niño sobre la precipitación de Chile central”.
LA ESPERANZA EN LA NIEVE

Una de las pregunta más frecuentes que se advierte en medio de la alta precipitación pluviométrica es si las intensas lluvias ayudarán a dejar a tras más de una década de aguda sequía, “es muy difícil responder esa pregunta porque idealmente lo que nosotros necesitaríamos son varios años de precipitación normal o sobre lo normal distribuidos durante todo el invierno y no eventualmente eventos extremos en tres a cuatro días que es lo que se viene ahora”, sentenció.
El profesional admitió que lo importante es la cantidad de nieve acumulada que se esperaría hasta cuatro metros en la alta cordillera, “el proceso de entrega de agua que se llama el equivalente de agua nieve después de una nevazón es más complejo. Hay una proporción de esa nieve que sublima, el paso del estado sólido a gaseoso directamente. Otra parte de esa nieve se va a derretir y a alimentar los cursos superficiales y una parte se derretirá y alimentará las napas freáticas, filtrando los cursos de agua subterráneos y superficial que también de manera más lenta alimenta los caudales y que podría durar varios meses”, profundizó.
El profesional enfatizó que las características de las cuencas de la región son distintas a las del resto del país, “las cuencas de la Región de Coquimbo tienen alta memoria lo que significa que los caudales siguen respondiendo varios meses después de eventos de precipitación extrema como ahora. Si bien parte importante de la nieve se espera que sublime, otra parte se convertirá en agua y alimentará los caudales, pero también parte va a infiltrar a la napa subterránea que es prácticamente la memoria de las cuencas de la región y determina que los caudales vayan respondiendo varias meses después de estos eventos. Ahora la tasa de derretimiento de la nieve de la región depende mucho de las características morfológicas de los Andes y hay determinadas cuencas dentro de la región que son refugios nivales, por lo que esperaríamos que la tasa de derretimiento de la nieve se diferenciaría dependiendo de la cuenca que estemos analizando. Por ejemplo, la cuenca del Estero Derecho está considerada como refugio nival importante dada las características morfológicas. Exposición más hacia el sur, rugosidad, es bastante alta de la cordillera, dentro de otras características. Además, en esa cuenca en particular hay una cantidad importante de glaciares que se suma a las característica morfológicas andinas de esta cuenca, por lo tanto, esperaríamos que los caudales que se alimentan de ella podrían responder durante más tiempo las consecuencias de la acumulación de nieve de estos eventos particulares, sentenció.