La historia desconocida del colegio de Marquesa

 

*El establecimiento educacional no solo destaca por sus  125 años de antigüedad, también por estar inserto en un poblado que aun respira el auge del ferrocarril, antiguas haciendas y el haber sido impulsada por  Federico Barnes Payne, un empresario que poseía una fábrica de  pólvora y que tuvo la visión de crear una escuela para los trabajadores y sus hijos y que luego abrió al resto de los pobladores.

 

La escuela de Marquesa, comuna de Vicuña lleva el nombre del empresario Federico Barnes Payne quien lideraba a principios del 1900 una industria de  pólvora. De hecho, en una primera etapa fue el precursor del recinto. Incluso, inicialmente estaba en sus terrenos y la impulsó para que los hijos de sus trabajadores se pudieran educar, “con los años después se extendió al resto de las personas y de la gente. Pero, después se cambió al sitio actual porque era muy peligroso que estuviera al lado de una fábrica de pólvora (…) Tuvo la visión  de armar un colegio para sus trabajadores y sus hijos y luego abrirlo al resto de las personas del pueblo, destaca Nidia López quien llegó al colegio el 2006 y está próxima a cumplir 20 años,  desempeñándose como educadora diferencial.

Admite que se trata de un episodio  desconocido del establecimiento, a pesar  del reconocimiento que tenía el empresario, “en su fábrica trabajaba a mayor parte de la gente del pueblo, a parte de la agricultura”.

Reconoce que no existía un cuestionamiento por existir una escuela  en medio de una fábrica de pólvora, “era lo que había en ese tiempo, incluso, también había un negocio en el lugar perteneciente a don Abel Cortés  y hay una de las calles que tiene el nombre de él”.

Incluso, con el tiempo una de sus nietas, Nancy Barnes fue profesora de la escuela, “está jubilada, pero vive en La Serena y también fue mi profesora”, destaca

El profesor Juan Pablo Araniba hace 8 años es profesor  en el recinto en la disciplina de educación física y encargado de convivencia escolar. Destaca que comenzó  en un espacio reducido y luego se fue ampliando con una nueva cancha e infraestructura para el primer ciclo. “Es una escuela muy acogedora que tiene un espíritu solidario, refuerza los valores de los niños y académicamente hemos tenido buenos  resultados en los últimos años”, recalca el docente.

En su momento llegó a tener un internado que albergaba a niños con necesidades, principalmente económicas, “eran del entorno y llegaban estudiantes fuera de la comuna, de La Serena y con diferentes necesidades y los acogimos con amor y cariño”.

Actualmente estudian hijos de padres  que laboran en la minería y actividades agrícolas en los alrededores, “tenemos estudiantes que son de El Molle, La Calera, Dos Pinos, Villa Marquesa y propiamente tal del pueblo”.

HISTORIA FERROVIARIA

 En el lugar aún se respira la magia del ferrocarril. De hecho, todavía está en pie la estación ferroviaria y en el recuerdo el puente que cruzaba la quebrada de Marquesa y que retirado.  “El tren pasaba por frente de la escuela y lo que falta es algún proyecto que  le vida a la estación que se está recuperando y destacar la importancia que tuvo  históricamente. Después de la remodelación esperemos que quede como un espacio cultural para la comunidad”, resalta.

Nidia López estudió en la escuela de Marquesa quinto básico antes de trasladarse a vivir a La Serena.

Provenía desde el sector  de  Talcuna cuando en los ’80 vivía decenas de familia, “donde están las oficinas de Rendic vivía mi abuela Rosa Illanes  y en 1981 nos cambiamos  a Nueva Talcuna”, subraya.

Desde que obtuvo su grado profesional volvió al sector que la vio crecer. Se transformó en inspectora del colegio de Nueva Talcuna. “Y después llegué  a Marquesa al internado y luego como educadora diferencial”, manifiesta.

Uno de los principales sueños es que el establecimiento entregue enseñanza media, “porque tiene el espacio, pero igual  nuestra comunidad igual es longeva y faltan niños y para concretar la enseñanza media hay que tener un proyecto a largo plazo, la visión y de cómo nos podemos proyectar y con la minería podríamos tener un liceo técnico en minería y sería un buen plus, porque en nuestra comuna no hay un tema relacionado con la minería. En el caso de las mujeres  si no es el párvulo, es la administración o mecánica donde las niñas se han involucrado bastante con esta disciplina, pero son en Vicuña y en La Serena no hay mecánica para niñas”.

Igualmente admite la nostalgia que provoca el ferrocarril donde aún queda en pie la estación que fue adquirida por la Municipalidad y que actualmente está siendo restaurada. “El tren elquino pasaba al medio día y tenía una parada obligada  en Marquesa y había un hotel que ofrecía almuerzo y a gente se bajaba almorzaba y luego seguía su camino a La Serena o Rivadavia”.

Igualmente está el patrimonio del sector de Dos Pinos  que aún posee una capilla muy antigua, “que todavía funciona y es una de las más antiguas del Valle de Elqui y que no es reconocida por el Arzobispado, pero  que fue particular y se dice igualmente que fue de los jesuitas. Marquesa tiene bastante historia, está el tema del ferrocarril y está todo el tema del manganeso donde llegaban los carros a cargar el metal”.

ORGULLO DEL VALLE 

María Daniela Cortés Gómez es profesora de educación diferencial y directora (S) del establecimiento y destaca que ha tenido una positiva experiencia en el establecimiento. “En mi caso trabajo en el programa de integración escolar donde soy coordinadora y en realidad es todo un orgullo que un colegio que está en una localidad inserta en el Valle de Elqui tenga tantos años educando a la comunidad y considerando el pensamiento que tuvo don Federico Barnes Payne que los hijos de los trabajadores de ese tiempo tuvieran educación. Es  un pensamiento bastante altruista para la época porque podría haber pensado que los hijos de los trabajadores podrían haber seguido trabajando para él , pero  el pensó en brindarle una educación y enseñarle  a leer a los niños y que tuvieran una educación  .

Igualmente dice estar consciente del patrimonio que posee el colegio, sobre todo en el Valle de Elqui, “tiene 125 años y nuestro sello es artístico cultural mistraliano, también el área deportiva y vida sana y científico y tecnológico (…)  Además, lo tenemos que contextualizar en el ámbito específicamente tanto minero como agrícola y apostamos a lograr una educación inclusiva y de calidad dentro del colegio y considerando  que los niños sean líderes de su comunidad”, remarcó.