Durante dos días la localidad serenense recibió a más de tres mil personas que participaron en una jornada donde se conmemoró una de las festividades más tradicionales de la zona y que marcó a varias generaciones.
Cae la tarde en Almirante Latorre el 11 de octubre de 2025 y un gran porcentaje de las puertas y ventanas de las casas de la calle principal del pueblo está adornada por una imagen de Santa Teresita del Niño Jesús o con el número 100. En paralelo decenas de vehículos copan las arterias de la localidad demostrando la masiva llegada de familias. En este ambiente se vivió la celebración del centenario de la fiesta religiosa. Contreras llegó puntualmente y esperó pacientemente el inicio del acto oficial. Se trata de quien luego de efectuar un importante aporte a la festividad lo único que solicita es que se cante la canción de José Feliciano A mi pueblo que para él refleja la unidad de la localidad. En esta ocasión no fue la excepción, aunque debió retirarse antes y no alcanzó a escucharla. Fue interpretada por una integrante de la familia Piñones.
Su hermano Freddy Contreras igualmente vivió con devoción la jornada y cumplió sagradamente con transportar la imagen de Santa Teresita del Niño Jesús tanto en la procesión nocturna como la principal el domingo 12 de octubre. “Una tremenda alegría no solo para mí, sino que para toda la gente de mi pueblo. Los que trabajamos por la iglesia y los que somos de acá y los que hemos celebrado siempre, todos los años estamos (…) Siento una alegría y una emoción, pienso que la veré hasta mis últimos días y estaremos en el pueblo”, confesó.

La festividad no sólo tuvo un componente religioso, también el municipio de La Serena, a través de la delegación rural y el departamento de cultura desarrolló una puesta en escena marcada por el concierto de Marcelo Castro y el ballet folclórico municipal.
La procesión de los faroles por las principales calles fue seguida por el reconocimiento que el Centro de Hijos y Amigos de Almirante Latorre le entregó a diferentes pobladores y principalmente a los integrantes del baile religioso que lidera don José Carmona.
El delegado Rural, Manuel Barraza admitió que fue un orgullo participar de un evento de estas características, sobre todo por lo simbólico del centenario de la construcción del templo. “Fue patrocinada por nuestro municipio en un 100 % y el ballet folclórico municipal le dio el realce a lo que se merece la gente de Almirante Latorre”, argumentó.
El concejal Cristián Marín destacó la importancia de este tipo de iniciativas, “y advertir cómo se siente el espíritu de pueblo existiendo una cohesión social, sentido de pertenencia al formar parte de esta historia. Observábamos cómo un mural retrata la historia del pueblo. Es una oportunidad valiosa que podamos rescatar y conectar, La Serena con el mundo rural lo que es muy relevante y es donde tenemos que apuntar como concejales y municipio de La Serena”, puntualizó.
El concejal Alejandro Astudillo admitió que dentro de sus prioridades siempre ha estado la ruralidad, “y este es un hito muy importante, los 100 años de esta iglesia por lo que resulta clave acompañar a la gente de Almirante Latorre y feliz de participar en esta gran actividad y el reencuentro de las familias”, subrayó.
Para el ex alcalde de Vicuña, Rafael Vera la celebración representa el Chile profundo, “del cual todos debemos sentirnos orgulloso, la ruralidad en su máxima expresión y con patrimonio. La verdad es que Almirante Latorre tiene una historia hermosísima de 100 años por lo que sentimos orgullo de haber tomado la determinación de acompañar a nuestros vecinos y disfrutar de este espectáculo. De este encuentro y reencuentro que demuestra que nunca debemos abandonar nuestras raíces y tradiciones”.
La presidenta de la Junta de Vecinos, Violeta Piñones Urbina (72) resaltó la alta concurrencia de pobladores que llegaron a reencontrarse con sus raíces. “Es una emoción y alegría ver tanta gente en nuestro pueblo y lograr la unidad de las personas. Encuentro que algo se ha hecho y la idea es seguir sacando el pueblo adelante, pero la unión es lo más importante” argumentó.

En el frontis de la iglesia Pedro Piñones Urbina, presidente del Centro de Hijos y Amigos de Almirante Latorre no podía contener la emoción. Estaba consciente que había llegado la fecha que esperó por años. En la última década junto a su familia trabajó fuerte por mantener vigente el desarrollo de la fiesta religiosa en honor a Santa Teresita del Niño Jesús. Valoró el esfuerzo de miles de familias que durante dos días llegaron al pueblo para reencontrarse con sus raíces, “por haber sido partícipe de este centenario, hemos trabajado mucho. Es por ello que agradecemos a todo el mundo que de una u otra forma hace posible esta celebración, la Comunidad Agrícola Olla de Caldera, empresas mineras como Arqueros y San Gerónimo que viene hace muchos años ayudándonos. El aporte que hace cada persona como familia y eso para nosotros es muy importante para seguir manteniendo esto en el tiempo y ojalá que esto no se pierda. Este año vino mucha gente, andaban más de 3 mil personas dentro del pueblo y alrededores”, manifestó.
Desde que asumió el liderazgo del centro, Piñones Urbina, admite que siempre se propuso, “llegar hasta los 100 años de la fiesta”, es por ello que ahora trabajarán y apoyarán la proyección del legado.
RECONSTRUYENDO LA HISTORIA
Uno de los rituales que las familias cumplieron sagradamente fue visitar en el cementerio a sus seres queridos. Don Carlos Miranda Díaz fue uno de ellos y tiene su propia conexión con el pueblo. Llegó al lugar con su primo Jorge Arturo Díaz Anais para depositar flores a su abuelo Filomeno Díaz. Reconoce que el objetivo mayor fue conectarse con el pasado. “Pensamos en lo difícil que tiene que haber sido esos tiempos de emigrar de un lado y venir a este pueblo totalmente desolado en aquellos tiempos y con muy poca gente ahora”, remarca.
Don Filomeno falleció en 1965 y fue sepultado en la misma localidad. “Nació acá en Almirante Latorre y posteriormente emigró a La Serena para estudiar, pero es tremendamente significativo para nosotros y familia el estar aquí porque el encontrar los orígenes y la historia de las familias y las raíces es muy hermoso. Hemos traído a nuestros hijos y nietos”, advierte.
El sacerdote Renato Riveros ofició una simbólica homilía seguida atentamente por decenas de fieles. Al término del oficio admitió que el poblado vivió un momento histórico, “celebrar 100 años no es una casualidad, es porque Dios así lo ha querido y todos quienes somos parte de este centenario damos gracias por eso y pedirle que siga bendiciendo a esta querida comunidad con muchos años más (…) El pueblo es un poco más antiguo, pero la iglesia cumple 100 años. Cada persona tiene sus preocupaciones y vive en otros sectores, pero siempre se vuelve a la casa paterna y al primer amor”, sentenció.
El religioso destacó la proyección en el tiempo que se advierte en esta localidad sustentada en la fiesta religiosa, “hay un trabajo de los que iniciaron esta tradición, hay otros que la propiciaron y otros que siguen hasta el día de hoy con este encargo de Jesús del ‘vayan y anuncien’, porque en definitiva es eso lo que hacemos, seguir el mandato de Jesús con la salvación”, profundizó.
MEJORAMIENTO DE ESPACIO PÚBLICO

En medio del desarrollo del centenario de la festividad se instaló la primera piedra de la remodelación de la plaza del pueblo que está siendo impulsada por la Compañía Minera San Gerónimo y llevará el nombre de Inés Agustina del Carmen Lazo, quien durante cuatro años vivió en la localidad acompañando a sus padres y es madre del ejecutivo, Patricio Rendic Lazo.
La iniciativa se concretó luego que la familia Contreras-Campaña le envió una carta donde le solicitó el apoyo en la recuperación de este espacio público.
En la oportunidad Rendic Lazo junto agradecer el gesto, destacó que no podía estar ausente en una iniciativa de esta naturaleza luego que lo unía con el pueblo un componente laboral, pero todo familiar. “Aquí me siento parte de la casa porque estamos muy involucrados en dos temas, el principal es familiar pues mi madre efectivamente vivió acá un tiempo con sus padres. Mi abuela era profesora y directora del colegio y mi abuelo el jefe del registro civil cuando este pueblo tenía muchos habitantes y era grande por la minería que había en la zona en Condoriaco y todas estas áreas”, remarcó.
Insistió que Almirante Latorre, “tiene que volver a ser un pueblo importante, resurgir y esta es literalmente la primera piedra para que esto vaya creciendo y se saque adelante estos pueblos que están un poco olvidado y cómo se hace, con desarrollo y aquí es con minería y los crianceros y sus quesos de cabra y nosotros desde el tema minero queremos hacer cosas (…) Siempre la empresa está dispuesta a cooperar en todo lo que podamos y todo lo que necesite, como en este caso ésta linda plaza y también se habló de hacer un museo en la estación lo que es una muy buena idea porque las estaciones chilenas son una maravilla y que bueno que esté pintada y eso irá haciendo más conocido el pueblo”, enfatizó.
El presidente del Centro de Hijos y Amigos de Almirante, Pedro Piñones Urbina agradeció la donación y coincidió que un trabajo en conjunto es la fórmula para sacar adelante la localidad. Explicó que en el futuro igualmente se debe trabajar en asegurar el agua para el pueblo. “En este sentido igualmente se debe agradecer a Minera San Gerónimo que para esta fiesta religiosa entregó 20 mil litros, es por ello que trabajemos en conjunto. La estación está pintada gracias al apoyo del club deportivo 11 Estrellas de Almirante Latorre, hay que hacerse cosas en conjunto”, puntualizó.
BETSY EN EL RECUERDO

Betsy Cortés esperaba el desarrollo de la festividad con ansias y devoción. Junto con atender personalmente su almacén, la actividad la conectaba con el pasado familiar. A pesar que se había preparado para el centenario, no alcanzó a participar. Falleció el 19 de septiembre de 2025. Para el libro sobre Almirante Latorre y sus 100 años de historia, la entrevistamos en julio de 2025. Tenía 70 años y estaba entusiasmada con la celebración de los 100 años “Espero que sea más grande y bonita, creo que vendrá mucha gente”, destacaba. Uno de los principales recuerdos estaba vinculados con la magia del tren. “Antes venía mucha gente, eran 12 coches llenos. Lo más bonito era el tren”.
Tenía un fuerte cariño por el lugar. “Es tranquilo, aire puro y tengo mis comodidades. Nosotros éramos crianceros y todavía tengo cabras, somos (…) Soy feliz siempre aquí y no me voy para ninguna parte, en La Compañía tengo mi casa con todas mis cosas, pero llego en la tarde y me vengo al otro día”. Con el tiempo se transformó en emprendedora en preparación de alimentos campestres. “De niña me gustó cocinar, hago mis cosas, y antes vendía tortillas, quesos en el tren, me venía de Gualcuna, paraba el tren me bajaba y me venía a pie”.